18.10.11

Mi viejo.

Abre los ojos
a una hora
que envidiarían
los porteños,
por cuestiones
de metrópoli y distancia
respecto a su  trabajo.
Hábito del Interior,
con desayuno casero,
sin expendedoras
a la vista
ni TN encendido
para el estado
del tránsito.
La jornada 
de doble turno
se retruca simétricamente
a las nueve
y a las cuatro.
Subir persianas,
cambiar la fecha del sello
y verle la cara a Windows
en alternancia
a los clientes 
de la tarjeta.
En el medio,
al mediodía
Estudio Fútbol
lo que disponga 
el delivery
y una siesta medida.
En el final
algun playlist
entre Franco de Vita
y Alan Parsons,
así de crudo, sí.
Y entre nosotros
sospecho que uno
o dos puchos.
Aunque públicamente
diga que el vicio 
lo abandonó 
hace unos años.


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